Claves para un desayuno perfecto

8 comentarios , 13 de febrero de 2013

Seguro que muchos de nosotros nos sabemos a la perfección la teoría sobre qué debe incluir un desayuno completo, equilibrado, pero ¿cuántos lo llevamos a la práctica?

Excusas sobre la falta de tiempo o de apetito a horas tan tempranas nos impiden empezar el día con energía y a media mañana estamos desfallecidos y afrontamos la hora de comer con un apetito desmesurado que acaba con digestiones pesadas y una tarde muy, muy larga.

Te proponemos un cambio de hábitos sin que ello suponga un trastorno importante de tu rutina ni una inversión considerable de tiempo.

Para los aplicados de la clase

Un buen desayuno tiene que incluir proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales y algo de grasa. Piensa que se estima que esta primera comida del día debe aportar el 25% de las calorías de toda una jornada, lo que en una dieta media supone unas 500 calorías.

Lo ideal es que optemos por algún lácteo, una pieza de fruta y cereales o pan integral, aunque también se puede añadir tomate natural, una cucharadita de aceite de oliva, un poco de mermelada normal o un extra de proteínas en forma de jamón magro, pechuga de pavo o huevo cocido.

Evitemos la bollería industrial, el exceso de mantequilla o galletas hipercalóricas, los churros o las porras…que deberemos reservar solo para ocasiones especiales o que consumiremos de forma muy puntual.

La prisa, nuestro peor aliado

Ya sé lo que me vas a decir, que tú a las mañanas no tienes tiempo de cocer un huevo, pelarte una naranja o un kiwi, prepararte unas tostadas y montarte todo este ‘banquete’, así que acabas comiendo 4 galletas y un vaso de leche con cacao.

Pero seguro que tenemos alguna opción intermedia, igual de sana y equilibrada. Cereales integrales con fruta en un bol de leche desnatada, un sandwich de pan integral, tomate, una cucharada de aceite de oliva y jamón acompañado de un lácteo, reservar la pieza de fruta, por ejemplo una manzana, para comerla de camino al metro o a media mañana o si no, echa un vistazo a estas siete propuestas para un desayuno sano, seguro que alguna de ellas o una combinación de varias encaja en tu estilo de vida.

Energía sin calorías

Una vez diseñado nuestro particular menú, no podemos dejar de lado algo que para muchos, y yo me incluyo, se ha convertido en una parte imprescindible del desayuno: el café. Conocido por sus propiedades y efectos beneficiosos, un espresso a primera hora de la mañana nos permite comenzar el día con energía, gracias a su poder estimulante y no nos aporta ni una sola caloría.

Con leche y/o azúcar sí aporta calorías, pero sigue siendo una opción muy saludable que aumentará nuestro rendimiento tanto físico como mental durante toda la mañana.

Solo o en compañía

Pero lo mejor que tienen los desayunos es cuando dispones del tiempo suficiente para disfrutar de ellos. Por eso te proponemos un menú especial, igual de sano, con el que darte un homenaje o despertar a tu pareja, aunque aquí sí vas a tener que trabajar un poco.

Si antes sugeríamos descartar la bollería industrial de nuestros hábitos diarios, la repostería casera, tipo bizcochos o magdalenas son un sustituto igual de sabroso pero mucho más saludable. Aunque podréis encontrar infinidad de recetas de bizcocho para hacer en casa, la más tradicional a base de huevos, harina, azúcar, leche, limón, aceite de oliva y levadura es la más sencilla y con probabilidad una de las más sanas.

Lo mismo ocurre con las magdalenas u otros postres caseros. Piensa en cuál puedes realizar con facilidad, que tenga ingredientes sanos y por supuesto que complazca a todos tus sentidos.

Acompaña una porción de este postre casero, de un bol de frutas exóticas o un zumo natural, prepara un cappuccino especial y decóralo como todo un profesional. Nosotros te enseñamos cómo.

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